domingo, 7 de marzo de 2010

23. The Libertines - S/T (2004)

Todo el mundo conoce a Pete Doherty, aunque muchos ni sepan su nombre. Sí, el descerebrado ese que sale con Kate Moss, escupe a la gente y se pone hasta las cejas de drogas varias. Aunque es cierto que en esa descripción podrían entrar muchísimas personas, si descontamos la condición de beneficiarse a la archi-conocida modelo.

No tantas personas, en cambio, han sido líderes de una banda tan especial como The Libertines. Sin obviar  ni mucho menos la fundamental aportación de Carl Barat, Doherty era el alma del grupo, un 'enfant terrible' en una época en que se potenciaba justo lo contrario. Quizá por eso forzó tanto el personaje y acabó siendo absorvido por él. Ya se sabe, esa espiral añeja de autodestrucción tan característica del rock convertida en negocio por la voraz prensa de las islas.

Dejando de lado cuestiones extra-musicales y más propias de tabloides, The Libertines es una banda que se echa de menos. Si escondemos los prejuicios por unos minutos, cualquier aficionado al pop-rock debe disfrutar de sus himnos de rock desaliñado, poesía etílica (hay algunas líneas realmente brillantes), inspiración nocturna y actitud provocadora. Siempre tiene que haber buenos y malos, y mientras unos cantan sobre lo complicado que es el mundo, otros se lanzan dardos envenenados en forma de canción de 3 minutos y medio de duración . Y lo envuelven con melodías perfectas, guitarras punk de inspiración sesentera (que se note que produce sus discos Mick Jones, ex The Clash) y una cadencia vocal tirando a la desgana.

Éste es su segundo y último disco, el que vino después de las trifulcas, cuando la banda ya veía su fecha de caducidad. Ni siquiera se molestaron en ponerle nombre.  Afortunadamente, sí que compusieron varias canciones inolvidables, como puede ser los autobiográficos singles Can't Stand Me Now y What Became of the Likely Lads; o esa coda llamada Music When the Lights Go Out, que debería ser ya un clásico para noches que se vuelven borrosas. Incluso llaman la atención temas más aventurados, como esa extraña pieza pop barnizada por un falsete llamada Don't Be Shy o los cortes más potentes y genuinamente punk. Y les quedó otro disco redondo, menos inmediato que su antecesor, pero con bastante más recorrido y amplitud de miras.

Tras esto Barat y Doherty han probado suerte en proyectos con diferente éxito. El primero fracasó comercialmente con Dirty Pretty Things , mientras que Pete ha reconducido su carrera (de momento) al frente de los irregulares Babyshambles. Que sí, tienen varios temas más que decentes, pero no es lo mismo. La magia se evaporó en ese lejano 2004. Lástima.

Oh what became of the Likely Lads? What became of the dreams we had?


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